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¿Por qué solo escuchamos a quien nos da la razón? El sesgo de confirmación tiene la respuesta

21/04/2026
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¿Por qué solo escuchamos a quien nos da la razón? El sesgo de confirmación tiene la respuesta

21/04/2026

Francisco Vicente Conesa, Universidad de Castilla-La Mancha

Seguro que usted conoce –en su familia o grupo de amigos– a alguien que tiene una ideología muy opuesta a la suya. Piénselo un momento… ¿Cree que la culpa de que piense así es de que siempre consume los mismos medios de comunicación? ¿Puede que solo haga caso a información que concuerde con sus propias creencias? ¿Se enfada cuando le llevan la contraria?

Si ha respondido que sí a estas preguntas, es probable que dicha persona esté siendo víctima del sesgo de confirmación. Sin embargo, y aunque le pueda sorprender, tengo una mala noticia: usted también lo es.

El sesgo de confirmación es una tendencia a buscar, interpretar y recordar prioritariamente información que concuerda con nuestras creencias previas.

Los primeros estudios sobre el tema los llevó a cabo en los años 60 del siglo pasado el psicólogo cognitivo Peter Wason. Dichos estudios mostraron que, al enfrentarse al reto de comprobar la veracidad de una hipótesis, las personas tienden a seleccionar información que confirme su creencia inicial en lugar de intentar refutarla, lo que puede llevar a errores eventuales de razonamiento.

Esto, más que tratarse de un error puntual, se muestra en el ser humano como una especie de defecto de fábrica. Así que no tiene por qué sentirse mal: hasta profesionales entrenados para ser objetivos (como científicos y médicos) caen sistemáticamente este sesgo. Como ve, no es un problema de inteligencia, sino un error profundamente humano.

Las personas razonables también caen

Sin embargo, es muy tentador pensar que usted o yo, como personas razonables, no caemos en estos errores. Craso error. Si piensa que usted está exento de ser víctima de este sesgo, quizás debería plantearse los siguientes puntos:

  1. Busca siempre la información en fuentes similares. Aunque el sesgo de confirmación ha sido entendido como un proceso que incluye búsqueda de información, procesamiento de dicha información y recuerdo de la información procesada, reciente evidencia apunta a la búsqueda de información como el elemento clave para identificar el sesgo. Es decir, el sesgo no solo se encuentra en el cómo pensamos, sino dónde decidimos consultar en primer lugar y a qué fuente acudimos para hacerlo.

    Normalmente, acudimos primero a fuentes que confirman nuestras evidencias y evitamos aquellas que las cuestionan. ¿Acaso no confía siempre en los mismos medios de comunicación y descarta otros de forma automática?

  2. Evalúa de forma diferente la información según encaje con sus creencias. El sesgo de información no afecta solo a lo que buscamos, sino a cómo evaluamos la información que encontramos. La evidencia muestra que tendemos a aceptar con mucha más facilidad la información que encaja con nuestras creencias, mientras que sometemos a un escrutinio mucho más exhaustivo aquella información que nos contradice. En la práctica, lo que coincide con usted le parece razonable rápidamente, mientras que lo que no, le parece débil o poco fiable. Este fenómeno se ha descrito como razonamiento motivado: somos mucho más críticos con la información que no encaja con nuestras creencias previas, lo que nos motiva a buscar razones para descartar esa información.

  3. Siente incomodidad emocional cuando se plantean pruebas en contra de sus creencias. Cambiar de opinión no es un proceso estrictamente racional. Un estudio de neuroimagen sobre ideas políticas mostró que las estructuras cerebrales relacionadas con las emociones, especialmente las negativas, se activan cuando se presenta evidencia en contra de nuestras creencias. Es decir, parece que no evaluamos la información solo por lo que nos parece razonable, sino en función de lo que nos hace sentir.

    Seguramente merece la pena evaluar detenidamente si rechaza cierta información porque es incorrecta o porque, sencillamente, le incomoda.

¿Es consciente de que es víctima de este sesgo?

Evidencia reciente sugiere que las personas somos menos susceptibles a ser víctimas de este sesgo si somos conscientes de que podemos caer en él. Un estudio con más de 1 400 participantes mostró que aquellos que recibían una breve formación sobre el sesgo de confirmación fueron más capaces de distinguir entre noticias falsas y verdaderas que el grupo de control que no recibió la formación. Dicho de otro modo: algo tan sencillo como saber que podemos estar sesgados ayuda considerablemente a ser más críticos.

Por lo tanto, el objetivo no debería ser aprender a pensar sin sesgos –algo muy difícil de conseguir– sino aprender a identificar cuándo estamos cayendo en estos errores.

Quizás este texto pueda contribuir a ayudar al lector a reconocer las señales que indican que podría estar siendo víctima de este sesgo de razonamiento, es decir, confirmando lo que cree que sabe, en lugar de pensar: ¿y si me estoy equivocando?The Conversation

Francisco Vicente Conesa, Profesor en Psicología, Universidad de Castilla-La Mancha

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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